martes, 14 de marzo de 2017

Capítulo 93 "Carpe diem"

Capitulo anterior

Que la realidad supere la ficción es moneda corriente, vieja, uno mira el noticiero y las originalidades con las que nos desayunan los afanancios del parlamento no se le ocurrirían ni al más brillante de los guionistas. ¡En España, por ejemplo, quieren cobrar el sol! Y claro, usted para pelearme me dirá que últimamente vienen repitiéndose con un libreto que al parecer les funciona: nos prometen, les creemos (o no), nos roban, nos quejamos, sanseacabó. Pero yo insisto con que siempre tienen un as bajo la manga, deles tiempo y ya verá... Ahora, volviendo al tema que nos compete, que la realidad supere la ficción vaya y pase pero que supere a la imaginación... yo eso no lo había vivido nunca:

Terminamos nuestros tragos y salimos a enfrentarnos a la lluvia. Apenas se asoma a la puerta la gente se viene en malón Y SE CALLA USTED, VIEJA METICHE, que ahora mismo frente al barcito presencio la primera entrevista express del loco de la colina ¡YO EN LA CÁMARA! Delante de él un personaje bajito, muy simpático habla má cerrao que no se le entiende ná. Rauda y veloz enciendo mi precario nokia ¿Qué le preguntarías, Jesús? El loco no me mira pero escucha la pregunta y de lo más entusiasmado: ¿Si tuviera que matar a alguien a quién mataría? Todos hacen silencio como si estuviéramos en el estudio de televisión. El hombrecito calla un momento, perplejo, y luego responde algo que ni el maestro Escohotado sería capaz de traducir. Estallamos todos en una carcajada. ¿Y por qué no te conocí veinte años antes yo a vos, loco andalú? ¿Por qué naciste tan lejos de mi casa? (Porque sí)

Alguien se acerca y amablemente ofrece llevarnos en su auto hasta el lugar de la comilona atenea. De camino el chiflao se pierde en un mercadito y sale de ahí con un melón ¡¡que pesa una tonelada y media!! Me gusta mucho la fruta, me cuenta mientras subimos en el auto por las callecitas de Almodovar...

Me pierdo por la ventanilla, la lluvia golpeando el vidrio, las hermosas casitas a la vera, el auto va rodeando el castillo. Parece un sueño, una de principes azules. Y lo malo de que todo esté tan bueno es que se va a acabar... Qué difícil eso de vivir el presente que proponen los libros de autoayuda, ¿no? Ser feliz en el momento en que uno debe serlo porque está en donde quiere estar… De parranda con Jesús Quintero, hacerlo reír, que te haga pensar, descubrir su humanidad y permitir que te descubra la tuya… ¿Cómo vivir el presente sabiendo que en una semana me vuelvo a la Argentina? El loco seguirá su vida, Antonio se acerca al final y posiblemente no vuelva a verlo...


¿Será que estoy siendo feliz pero tanta adrenalina no deja lugar al carpe diem? ¿Es que la felicidad se esfuma tan rápido que se siente como si nunca hubiera sido? ¿O en realidad lo extraordinario no lo es tanto sino en nuestra memoria y cuando ya no podemos volver? (Capítulo siguiente pinche acá y va)

Continuará...


No hay comentarios.:

Publicar un comentario