domingo, 21 de febrero de 2016

Capítulo 68 "Casa, comida y mujer"

Capítulo anterior

¡Socorrooooo!!! Que ya hace como dos horas que charlamos los tres bajo el sol sevillano sin parar ¡SIN PARAR! Y acá le diría yo entonces cuidado con lo que desea porque se le puede cumplir... Pues a mi se me está cumpliendo CON CRECES, que ya estoy medio abrumá, azoniqueteá. De pronto me agarra el brote, necesito sol de Buenos Aires, añoro el despelote de Argentina. Mi inflación, los cortes de luz... Extraño buscar a Jesús Quintero y los piquetes con fogatas de humo negro. Las caravanas de autos, la gente furiosa rostizándose al sol. Porque usted quizá no sabe pero en Buenos Aires es común que unos humanos haciendo valer sus derechos humanos corten el camino a otros humanos, y a su vez terceros aprovechando la volada, saquen a pasear sus revólveres en moto y vayan derecho (y humano) a por las pertenecias de los atascados. Es algo así como igualdad por mano propia ¡Así que no se queje si alguien le manotea el celular! ¡VIEJA NEFASTA! ¡PSEUDOSOCIALISTA! Y qué extraño lo que extraño, dirá usted. Qué va´cer... somos animales de costumbre… o de pasado… o de recuerdo...

Buenos Aires… se queda con la mirada perdida. El pasado se le viene encima. Su perro verde, su lobo estepario... Leer los diarios de Argentina, me dice, no hay nada que se le parezca. Fui por un mes y me terminé quedando... Santiago Pont Lezica tiene lugar para vos en radio Milenium (disparo con munición gruesa), este es su teléfono, te anda buscando. Me mira largo ¿De dónde conoce esta loca a mi amigo Santiago? (Del capítulo 40, loco) Me da la sensación de que ya nada le entusiasma demasiado. Es que si yo vuelvo a la Argentina ya me muero ahí... Sus ojos no mienten, parte de Jesús se ha quedado en Buenos Aires. Me cuenta de cuando se salvó del accidente de Lapa porque llegó tarde al aeroparque, de cuando vivía con Nacha, de las fiestas, las mujeres: las argentinas son las más valientes, sentencia ¿Qué te entusiasma todavía? La creatividad, responde sin dudarlo. ¿Te vendrías? No me quita la mirada de encima. A mi me agarra la loca y me tomo el avión, amenaza. Venite, loco ¿Y tú me mantiene, niña? Allá tenes casa, comida y mujer. 


Irrumpe ella, cual telenovela de la tarde, se había ido a hablar por teléfono. Él me mira, sigue con lo que le acabo de decir. Entramos a la casa porque bajó el sol y Sevilla se puso fresca. Seguimos en la oficina, segundo té con rosquitas. Acá hablamos un poco de mi obra de teatro, ella opina que tengo que dirigirla yo, él propone a Willy Toledo y un final a lo "Gran dictador”. ¿Dice usted que me lo llevo conmigo en la valija? ¿Que logramos encenderle la mecha a este pirado? Lo bien que nos vendría un periodista, no? (Sigue, pica acá si se le da la gana)

Continuará...


No hay comentarios.:

Publicar un comentario